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jueves, 30 de diciembre de 2010

sábado, 18 de diciembre de 2010

URBANISMO DE UN OPPIDA ÍBERO

Los íberos se agrupaban en núcleos protegidos por murallas que conformaron los primeros asentamientos. Situados en lugares elevados en lo alto de una colina o montaña, que tuvieran buena perspectiva y los protegiera de invasiones o asaltos.
La mayor parte de las estructuras urbanas íberas responden a un modelo arquitectónico que cumple con unos requisitos mínimos, área rodeada por un perímetro defensivo bien delimitado, con espacios interiores para casas o almacenes, separados por calles y espacios públicos. Sin embargo no está claro si pudiéra ya hablarse de la existencia de ciudad, por el concepto de ésta que tenemos. Faltarían edificios específicos destinados a actividades administrativas, templos, palacios, etc.
Las murallas resultan esenciales en los asentamientos íberos, tanto si se encuentran en llano como en lugares elevados que es lo más frecuente. En estos casos, la muralla no recorre todo el perímetro del oppidum, tan solo en el acceso por algunos de sus lados más accesible, como es el caso del oppidum de Puente Tablas, en Jaén.
Localizado en dos cerros, Puente Tablas está amurallado por completo, excepto en su lado oeste, la más inaccesible por el cortado del cerro hacia el rio, aprovechando una zona rocosa. Este oppidum es uno de los más grandes localizados y uno de los núcleos más importante de la campiña de Jaén.
Su acceso estaba resguardado por dos torres o contrafuertes.  El lugar es claramente estratégico, controlaba la llanura del rio Guadalbullón con una extenso control visual sobre la campiña y alrededores. Privilegiado, con un entorno de bosque de galería junto al rio, encinas, pinos, acebuches…Se cultivaba el cereal y habría ganado vacuno y ovicáprido.    En la inmediaciones han aparecido restos de explotaciones mineras de hierro y tal vez una salina.  La ocupación de este asentamiento se documenta desde aproximadamente el siglo VI al III a.n.e
La muralla construida en mampostería, de sillares más o menos regulares, contaba con dos muros en talud, uno exterior formado por piedras mayores, el que debe soportar el ataque directo de los enemigos, y otro interior, construido generalmente con piedras más pequeñas, a modo de refuerzo  Pueden tener las mismas dimensiones, con el espacio intermedio de anchura variable, relleno de piedra y tierra. La muralla de Puente Tablas cuenta con hasta un tercer refuerzo.
Estas murallas estaban revestidas con un grueso enlucido en arcilla, pintado quizás en blanco, lo que daría a la construcción un mayor realce. Adaptado  a las curvas de nivel del terreno en el que se asienta, tiene forma retranqueada,  que permitiría defenderse del enemigo no sólo de frente,  sino también por alguno de sus flancos. Contaba posiblemente con hasta  ocho bastiones de refuerzo.  La parte superior de la muralla estaría construida con adobe o tapial. Podría tener entre 6 a 7 metros aproximadamente de altura. Para contrarestar el empuje de la piedra se reforzó con grandes piedras en la base o "pie de arquitecto" para evitar el movimiento de los muros, por que no se utilizó para levantarla ninguna fosa de cimentación.
No todas las murallas tenían como objetivo principal la defensa. Los oppidum íberos de  Jaén eran sociedades aristocráticas, casi aislados uno de otros como por su orgullo local.  Estas "pequeñas taifas", separadas por una distancia en linea recta de unos 8 kms, fueron incapaces de crear una gran confederación que los uniera para resistir a los invasores. Así, frente a Puente Tablas tendríamos a continuación el oppidum de las Atalayuelas, en Fuerte del Rey,  continuando con los oppidum de Arjona y de Cerrillo Blanco en Porcuna. 
En algunos casos la muralla tenía un valor simbólico o de obstentación del poder del principe o jefe del oppidum. No han aparecido restos de batalla en estas ciudades de la campiña norte, por lo que no parece ser por una cuestión defensiva el levantamiendo de estas construcciones.
Desde el interior apenas se vería la muralla, las casas quedaría adosadas a la misma prácticamente .  El plano de el oppidum de Puente Tablas corresponde a una ciudad en terreno llano, con un desarrollo más complejo que otras ciudades en terrenos escalonados u organizados en ladera. El urbanismo es con calles rectas empedradas, que se cruzan perpendicularmente, delimitando varias manzanas. Las casa eran muy sencillas. Normalmente  tenían forma rectangular.  Constaban de un patio de entrada y dos habitaciones, el espacio mínimo para una pareja y su familia que realizaba gran parte de sus actividades cotidianas en el exterior de la vivienda,  aunque se  distingue la que se dedicaba a alguna actividad, como la molienda, o almacén. Alguna de las estancias podría estar enlosada, pero normalmente era tierra apisonada. 
Conocian además elementos sustentantes, como quizás esta columna con capìtel íbero de piedra hallada en Baeza (y actualmente en el Museo Arqueológico Nacional). De fuste liso con una ligera disminución en su parte superior. Remata en una pieza rectangular con las caras algo rehundidas, divididas en dos frisos y separadas entre si por una especie de pilastra en las esquinas. Decorado con motivos geometricos y pequeñas circunferencias concéntricas. De gran sencillez, está muy lejos de cualquier otro elemento de influencia clásica.
Se construían a partir de zócalos de piedra seca o ligada con fango que sostenían una pared de adpobes o de tapial. Se enlucía con arcilla o yeso y a veces se decoraba con algún motivo pintado. Aproximadamente sus medidas serían de 14 mts de largo por 7 de ancho. 
El patio contaba con un banco corrido adosado a una pared lateral.  Por regla general las viviendas eran de una sola planta, aunque una de las casas de Puente Tablas tiene un patio con un pilar central, y es de mayor tamaño que el resto, pudiendo contar con dos plantas, al tener restos de una escalera. Esto demostraria un mayor nivel social al ser superior que el resto. En esta vivienda se encontraron restos de cerámica griega, lo que refuerza la teoría de mayor status social. Quizá esta fuera la vivienda principal, la residencia del principe en esta sociedad aristocrática.
El techo, formado por un entramado de madera y barro, tendría una inclinación para evacuar el agua hacia la calle o el patio. En este caso, se hacía un drenaje en una esquina para desagüe.

martes, 30 de noviembre de 2010

CARROS Y CARRETAS

Sobre el año 3000 a.c. se generaliza el uso en Sumer de carretas de cuatro ruedas. Carros pesados y toscos. Estos primeros pueden verse en el estandarte sumerio de Ur. 
Era una temible arma de guerra  de los hititas. Sus pesados carros, con el eje en la mitad de la estructura del soporte, permitía llevar tres soldados, auriga, arquero y escudero que lo protegía. Ramses II modifico  este carro convirtiéndolo en una eficaz pieza de combate. Los egipcios desplazaron el eje hacia atrás, lo que permitía tomar curvas a  más velocidad y   más cerradas. Claro que al ser tan liviano tan solo permitía cargar dos soldados, el auriga y el arquero. O incluso el mismo faraón. Lo más novedoso de la época, extremadamente veloz, ligero y resistente. Se fabricaban en Siria, donde abunda el fresno. La madera era  seleccionada: Eje de roble, rueda de olmo, caja de fresno...Pesaría unos 40 a 50 kgs. El suelo estaría formado por un entramado de cuero sin clavos.  Las llantas de las ruedas serían de cuero. Los radios son piezas en forma de V. Objetos carísimos, solo para grandes faraones como Tutankamon. Tan costosos que se incluye como regalo diplomático.  Es un vehículo de prestigio y de guerra, decorado a veces con láminas de oro. Todo un símbolo de poder.
A final de las guerras púnicas, empieza a tener concepto en el mundo funerario, donde un noble inicia el viaje al más alla ataviado con sus mejores ropajes y pertenencias. 
En Tartessos encontramos representaciones de carros en muchas de las estelas  de piedra del suroeste.  Los primeros encontrados en Iberia es la estela de Ategua (Córdoba). Visto en perspectiva aplanada es similar al carro micénico del 800 a.c. Un trazo muy simple de caja, ruedas y no dibujan el timón, con el eje en el centro. Paralelo al eje están los asideros para sujetarse al carro. 
El impacto colonial de los fenicios en Tartessos se hace evidente en la necrópolis de la Joya, en Huelva. Se encuentra un vehículo que posiblemente sea una variante ceremonial, con una plataforma baja y bocín del cubo de la rueda con una pasaejes y cabeza de felino, característico de la nobleza. Los bocines están desgastados, quizá se utilizarían en vida y se usó para el funeral del propietario.
En la Joya aparecen elementos de bocado de caballo, muy especificos. Como el bronce Carriazo o el bronce brifonte que apareció en el yacimiento de Cancho Ruano. En Cástulo aparecen asimismo bronces similares.
Estos carros de ostentación de poder y prestigio social no tienen nada que ver con las modestas carretas íberas de carga, como las que aún perduran por el norte peninsular para el trabajo cotidiano. Son de un mundo muy distinto al de los príncipes. No es el carro de guerra de los faraones. Son carretas de ruedas macizas que los campesinos ofrecen también como exvotos que depositan en santuarios como el de Collado de los Jardines. 
Estas carretas tienen ruedas muy pesadas, lentas, al ritmo del paso y que pueden soportar el peso de piezas de metal. En yacimientos aparecen rastros de estos pesados carros, por  las acanaladuras en el pavimento de las rodaduras de las llantas de metal. 
El carro de los señores que gobiernan los oppidas como Puente Tablas, íberos que se resisten a perder sus privilegios, es muy distinto.   Hasta el siglo I encontramos ruedas en necrópolis de tradicción principesca. El que se encontró en la cámara de Toya es de hierro forjado. Costoso y poco liviano, un tanto tosco, no apto para guerra y muy fragil para carga. Sus ruedas son de carro ceremonial. Frente a los antiguos bocados encontramos elementos muy elaborados como los bronces de Máquiz, cuatro extraordinarias piezas descubiertas en 1860 en Mengibar aunque carecen de un contexto de tumbas  y el propio pasariendas del príncipe de Arjona hallado en la necrópolis de Piquía.  Hasta el próximo 9 de Enero se podrán ver en la exposición del Museo Provincial de Jaén.
Los pasariendas se utilizaban para evitar el enredo de las bridas del caballo. Estos bronces entran dentro del mundo etrúsco, siglo VI,  pero con la tradición de añadirles elementos de bronce tan completos y decorados  que modifica el carro en un objeto más ostentoso.  
La vieja mentalidad íbera del carro para el transporte al más allá aparece en la época más tardía. En el  kálatos de Elche de la Sierra, siglo II a.n.e, aparece  un vehículo con rueda de reja, no de radios, brancales, caja alta. No es un carro ligero de guerra ni ceremonial. Es un carromato de carga al que se aproxima una persona con un caballo alado y una urna.  Es la representación del inicio del viaje al mundo de ultratumba. Empieza a generalizarse, ya no solo es para nobles. Mismo concepto aplicado a un vehículo ordinario, como en la cerámica griega. Ya no es exclusivamente principesco. 
Pero en la necrópolis de Píquia no sucede así, es un gran potentado con un carro de lujo, que se remonta a una larga tradición. Y como objeto personal,  al igual que sus armas y su cerámica, se incluye en el ajuar dentro de la cámara, para el viaje al más allá.

AGRADECIMIENTO

 Debemos de dejar constancia y señalar como "culpables" de que en Arjona se haya encontrado la necrópolis de Piquía a D. Antonio Cobo Pérez, su hermano y su sobrino. Ellos encontraron la Caja de los Guerreros que ha dado pie a que tengamos en Arjona una necrópolis ibera excepcional, con un ajuar extraordinario que sigue deparando sorpresas. Asi que es lógico que a los que hallaron la urna, y otros objetos como la tapa de plomo con el nombre del príncipe o el conjunto de armas, tenga aquí el hueco que se merecen. Sin su hallazgo, su colaboración entregando al CAAI, a D. Arturo Ruiz sus fotografias para la investigación y su empeño por restablecer este hallazgo tan importante al patrimonio arjonero, no estaría completa la historia del pueblo. A partir de ahora habrá que modificar y reinterpretar los textos con los nuevos datos que están aportando las investigaciones.
Gracias por devolver a Arjona parte de su pasado. Ojalá se pudiera recuperar tanto que se ha ido perdiendo y esperemos que esto sólo sea el principio de nuevos yacimientos, que tanto pueden aportar culturalmente para un futuro.

martes, 16 de noviembre de 2010

UNA SOCIEDAD SOFISTICADA

En la antiguedad los iberos eran casi exclusivamente conocidos por su ferocidad en el combate y su caracter belicoso.  En su origen los íberos eran sociedades tribiales continuadoras de las de la Edad del Bronce. Su primer dato en la historia se remonta al siglo V a.c. como mercenarios que participaban en las guerras entre las grandes potencias del Mediterraneo.  Los cartagineses habían contactado con ellos a través de las colonias que fundaran al sur de la península Ibérica y utilizaron sus servicios durante sus campañas, así como los griegos los contratarían más tarde para sus guerras contra Sicilia, calificandolos de "bárbaros". Estrabón incluso los presenta prácticamente como bandidos, "que han recibido por naturaleza la cualidad de bribones y traidores, inclinados a asaltar y robar".
Y poco más nos cuentan esas primeras fuentes. Nada de su cultura, su arte, idioma, religión, sociedad...Por ello los primeros descubrimientos arqueológicos realizados desde finales del siglo XIX produjeron un gran desconcierto entre los arqueólogos e investigadores. La aparición de obras tan extraordinarias como la Dama de Elche, la de Baza y del Cerro de los Santos, la cerámica de Liria o Elche, no encajaba con la imagen de malhechores que habían difundido.
No entendían que los iberos fueran los creadores de obras que delataban una cultura sofisticada y compleja, no admitian que fueran los autores de piezas tan notables, por lo que pensaban que, por ejemplo, la Dama de Elche era obra de origen griego traída a la península por comerciantes. 
Hoy es sabido que a partir del siglo VI a.c. el contacto de los autóctonos íberos con los pueblos comerciantes del Mediterraneo, fenícios, cartagineses y griegos, desembocó en una civilización que daría origen a una cultura original y propia. Los diversos pueblos íberos forjaron y compartieron rasgos culturales determinados, diferenciados de otros grupos peninsulares como celtas y celtíberos. A modo de ejemplo, mantenían unas carácterísticas comunes, como la escritura, conservandose unos 2.000 documentos epigráficos distribuidos por toda el área íbera, distinguiendo dos signarios o alfabetos.
Sin embargo los íberos no formaban un grupo étnico homogéneo.En este sentido es dificil aceptar que la cultura íbera apareciera de forma uniforme en todo el territorio. De hecho cada uno de los pueblos que la integraban tenían distinta artesanía o religión, diferentes estilos.
La llegada de púnicos y griegos aceleró el proceso de diferenciación interna, favoreciento la aparición en los pueblos índígenas de autoridades centralizadas que garantizaban la producción de bienes (metales, cereales...) que interesaban a los colonos y su comercio. Los colonos a su vez ofrecían a las incipientes aristocrácias íberas toda clase de bienes de prestigio: armas, joyas, perfumes, tejidos, cerámica...como las cráteras áticas griegas tan valoradas. 
Así se desarrolló una aristocrácia que ejercía el poder político, que controlaba los recursos económicos y gozaba de un modo de vida a imitación de pueblos del Mediterraneo oriental. En la segunda mitad del siglo III a.c. en los territorios íberos meridionales esta diferencia era manifiesta, por los ajuares encontrados en tumbas principescas como la de Piquía en Arjona. 
En este proceso tuvo particular importancia el control del principal recurso económico de la sociedad íbera: los metales preciosos. Las ricas minas íberas se encontraban en el sur, destacando las galenas argentíferas de Cartagena y Cástulo. Esta riqueza junto al importante desarrollo que alcanzó la agricultura en otras zonas, condujo a la formación de auténticas monarquías, a menudo hereditarias. Surgen así los oppida, verdaderos núcleos urbanos sobre todo en la zona íbera meridional y especialmente en nuestra zona con los oppidum de Atalayuelas en Fuerte del Rey, Torreparedones en Baena, Ategua en Córdoba, Obulco en Porcuna, Puente Tablas en Jaen y Urgabo, en Arjona.

domingo, 14 de noviembre de 2010

INAGURACIÓN DEL CENTRO ARQUEOLÓGICO DE CERRILLO BLANCO EN PORCUNA

La consejera de la Presidencia, Mar Moreno, ha inaugurado este  sábado en Porcuna el Centro de Interpretación y de Recepción de  visitantes Cerrillo Blanco, uno de los nueve que conforma el programa  de la Junta de Andalucía 'Viaje al tiempo de los íberos'.

Moreno ha afirmado que este centro es fruto del trabajo 'intenso'  realizado entre la propia Junta, la Diputación provincial y los  ayuntamientos que participan en este programa, un total de nueve.  "Estamos haciendo realidad un proyecto que va a dotar a la provincia  de Jaén de un atractivo innegable muy importante", ha apostillado.
'Contar con un centro como este de Porcuna, que nos va a acercar a  la vida de hace muchísimos años, es una satisfacción', ha señalado  Mar Moreno, quien también ha indicado que este centro de Cerrillo  Blanco introduce al visitante en una civilización 'muy avanzada, que  tejió grandes redes comerciales, redes de riqueza, que es muy  desconocida y en la que Jaén aspira a ocupar un evidente liderazgo'.
La consejera ha asegurado que esta ruta, llamada 'El viaje al  tiempo de los íberos', en la que se encuentran incluidos nueve  municipios de la provincia, 'es muy atractiva y va a favorecer no  solamente la autoestima de los jiennenses, sino que nos va a hacer  sentirnos en la provincia de Jaén titulares de esta cultura y  encabezando la puesta en valor de una civilización que nos une con  nuestras raíces y con nuestro pasado más remoto.
 
DIARIO JAEN















miércoles, 10 de noviembre de 2010

XIII JORNAS ÍBERAS EN ARJONA

Desde mañana dia 11 de Noviembre hasta el próximo dia 9 de Diciembre, se celebrarán las XIII jornadas iberas en el ayuntamiento de Arjona. Mañana a las 19.30 tendrá lugar la primera de las conferencias a cargo del Doctor Manuél Molinos y D. Francísco Gómez Cabeza, del Centro Andaluz de Arqueología Ibera en Jaén, con el titulo de LA NECRÓPOLIS IBERA DE PIQUIA Y LA TUMBA PRINCIPESCA. 

Este es el calendario y programa de actividades previsto para las jornadas.







lunes, 1 de noviembre de 2010

CERAMICA ÍBERA MERIDIONAL

Siguiendo con la ceramica, veamos cuales eran los modelos en Andalucía. La pintura es el procedimiento más característico de decoración de la cerámica íbera, y la decoración con motivos geométricos  la más frecuente. Los más antiguos, directamente derivados de prototipos fenícios, presentan bandas anchas y estrechas alternantes. En el Cerro de Los Infantes (Granada) un alfar indígena producía ánforas de tipología fenicia a inicios del s. VI a.c. 

Con el paso del tiempo, bandas de semicircunferencias y circunferencias concentricas sustituyen a estas o rellenan los espacios intermedios. A lo largo del siglo IV se produce la llegada masiva de materiales de origen griego. El repertorio de formas se multiplica, con la inclusión de imitaciones de formas áticas: las cráteras en sus distintas formas, esquifos, copas, etc.


Las figuras pintadas de la cerámica griega atrajeron poderosamente la atención de los iberos, pero no las llegaron a imitar, al menos en regiones meridionales. Si imitaron la calidad de los barnices y acabados, produciendo recipientes cerámicos de gran calidad, con engobes negros y castaños, combinandolos sobre fondos blancos, también engobados.
La cerámica de barniz rojo es descendiente directa de la fenicia, aunque con algunas diferencias. En el original púnico el color rojo se produce por medio de un verdadero engobe, es decir, por inmersión del vaso en una barbotina de arcilla semiliquida, que proporciona una acabado final en forma de película de cierto grosor. El problema es que esta capa puede saltar y desconcharse de la superficie, como lo haría hoy una capa de pintura mal adherida. Los  íberos en su versión aplican una tenue capa de pintura con brocha, de acabado más imperfecto, pero el espesor es apenas perceptible.

En la región de la Bastetania, las cerámicas iberas se 
complican y junto a algunas que presentan las mismas características que las descritas, en otras predomina la policromía. Ejemplos de estas cerámicas se conocen en Baza y Galera, siempre en el marco de una tumba rica. Las urnas de Baza que aparecieron en la tumba de la Dama, son de distinta forma y decoración. Algunas son de cuerpo globular en su parte superior y troncocónico en la inferior. De paredes curvas, presentan una decoración polícroma en colores castaños, anaranjados, azules, blancos y negros, que alternan los motivos geométricos complejos con los vegetales. En varios casos encontramos una flor situada en el centro del cuerpo del vaso, rodeada de motivos geométricos o vegetales. 
Restos de decoraciones similares, aunque no idénticas, también se hallaron en la necrópolis de Galera. Es probable que sean imitacines de otras arte, quizás decoraciones parietales, que han desaparecido por completo. Tan sólo tenemos constrancia de su existencia a través de noticias y dibujos esquemáticos en alguna de las tumbas de Galera, que se conservaron bastante bien hasta su destrucción por expoliadores. Es posible que el aspecto general de estas tumbas fuese similar al de algunas tumbas etruscas actualmente conservadas. Pinchad en el enlace:  Tumba Íbera de Galera

viernes, 22 de octubre de 2010

CERÁMICA ÍBERA - LA ALFARERÍA

Como para cualquier otra cultura, la cerámica tuvo un papel importantísimo en la cultura íbera. Se desarrolló entre el S. VII A.n.e., hasta la llegada de la cerámica romana la llamada terra sigilatra, hacia el S. II d.n.e.
Resulta lógico si tenemos en cuenta que la cerámica era ya en esos momentos una técnica antigua y bien conocida, que permitía trabajar de manera fácil y económica una serie de objetos necesarios para el desarrollo de su economía y modo de vida. De cerámica eran muchos de los cacharros de cocina, que  se podían poner directamente al fuego. Y también los recipientes para almacenar las provisiones, tanto sólidas como líquidas.  Para traer el agua, envasar productos que se iba a exportar,  y como recipientes para acoger las cenizas de los difuntos. Abarcaba casi todos los aspectos de la vida, lo que explica la variedad de tipos, formas, calidades y acabados. 
 La cerámica casi es imperecedera, sus restos pueden aparecer inalterados a pesar de los años. No le ocurre lo mismo a la madera o a la piel. Parte de los utensilios de uso más cotidiano fueron construidos en madera, más barato y su duración era menor. Las pieles se utilizarían sobre todo para transportar líquidos. Pero la cerámica no tenía sólo un uso funcional. Su amplia difusión y el uso cotidiano facilitaba  su carácter transmisor de motivos decorativos, ideas religiosas e incluso propaganda personal.
Los iberos consiguieron realizar una cerámica que en algunos casos lograron alta calidad y estética. Para realizarla, procedían en primer lugar a decantar el barro en unas piletas. A continuación modelaban el barro a mano o mediante el torno, que los íberos conocen como herencia del periodo orientalizante, donde llegó a través de los fenicios. 
Una vez formado el vaso se le puede dar varios acabados: un simple alisado, eliminando de la superficie las irregularidades más manifiestas y tapar los poros. Podía consistir en un bruñido, un alisado pero con más esmero e instrumentos adecuados, que le conferían un aspecto brillante. Aunque no fue este el procedimiento más utilizado por los íberos, el más común fue la aplicación de un engobe, capa de arcilla más fina y depurada aplicada sobre la superficie del recipiente, bien con un pincel o bien por inmersión. Al tiempo que lo embellecía,  cubría los poros del cacharro. En la cerámica  sólo dejaban  los poros abiertos en los recipientes  destinados para exponer directamente al fuego. Los poros abiertos facilitaban la absorción de calor.
En ocasiones se podía aplicar a la superficie cerámica, estuviera engobada o no, un tratamiento de pintura, aunque en ocasiones encontramos el estampillado. Esto es la aplicación sobre la superficie del recipiente cuando aún estaba el barro fresco, de una matriz en relieve que dejaba una impronta en negativo sobre su superficie. Menos frecuente es la incisión o el acanalado.
La pintura es, sin embargola principal característica íbera. Se aplicaba antes de la cocción y para ello utilizaban pigmentos minerales, probablemente óxido de hierro, que le daban un tono castaño característico. Los motivos básicos eran geométricos y muy sencillos: líneas paralelas y perpendiculares, circunferencias y semicírculos, rombos, triángulos, etc., que es la más usada en  la zona de Jaén. En otro momento se incluyen motivos figurativos, primero de tipo vegetal y más adelante animales y humanos.
Para realizar esta decoración utilizaban instrumentos sencillos. Pinceles de distinto grosor y compás. Un hallazgo importante fue la introducción del compás múltiple. 
La cocción de la cerámica ibérica se realizaba en hornos bastante desarrollados, que permitían alcanzar temperaturas próximas a los 1.000 grados. Se conservan algunos restos de estos hornos, sobre todo de su parte inferior donde se encontraba la cámara que distribuía el calor, en tanto que la superior, donde se cocían los cacharros, han desaparecido casi por completo. Por los restos conservados, los hornos ibéricos estaban construidos casi en su totalidad de adobe. Este material, pese a su aparente fragilidad, se adaptaba francamente bien a esta función, ya que el calor del horno llegaba a cocer estos adobes que adquirían una consistencia y dureza extraordinarias. Usaban dos sistemas de coccion: por oxidacion o por atmosfera reductora (evitando la entrada de oxigeno).
No todos los hornos ibéricos eran idénticos, era posible distinguir varios tipos.
Pequeños y alargados, de tradición griega.  O  de mayores proporciones, de planta circular. Se conservan las toberas o agujeros que comunicaban ambas cámaras, superior e inferior, pero no se conserva nada de las cubiertas.Algunos restos bien conservados atestiguan el empleo de de una bóveda provisional hecha con barro y restos de cerámica. 
En líneas generales, puede clasificarse en cerámica de cocina, de transporte , de almacenamiento doméstico y de mesa. Aunque no siempre resulta facil distinguir un tipo de otro. Desde el punto de vista de calidad artística esta es nula en la cerámica de cocina, que suele ser basta y mal terminada, así como la de transporte o almacenamiento industrial. Quiza la de mayor interés fuera la de almacenamiento domestico y la de mesa. Son más pequeñas y pueden tener una decoración muy diversa. Esta cerámica ibérica es la de mayor calidad y mejor terminación. 

Ibéricos son también los kálathos, vasos cilíndricos con un borde vuelto al exterior. La cerámica íbera puede interpretarse desde varios puntos de vista, aunque queda claro que existen varias áreas culturales que presentan cierta homogeneidad. A grosso modo, podemos identificar tres grandes zonas: andaluza o meridional, el del sudeste y el levantino u oriental.

jueves, 14 de octubre de 2010

LA BATALLA DE BAECULA

Durante mucho tiempo se relacionó Baecula por Bailén, quizás por la similitud fonética.  Pero no se correspondía la descripción topográfica que daba de la batalla por los historiadores romanos Tito Livio y Polibio con la geografía del campo de batalla.  No fué en Bailén donde se enfrentaron cartagineses y romanos. Situado cerca de la actual localidad de Santo Tomé, el hallazgo del oppidum conocido como los Turruñuelos  situaba la ciudad de Baecula,  así como el cerro de las Albahacas, lugar donde se posicionó el ejercito de Asdrubal. La aparición de restos de una batalla, como proyectiles de honderos baleares, puntas de flechas cartaginesas o monedas permitieron afianzar y confirmar que la batalla se había desarrollado en este paraje. Un proyecto desarrollado por diez investigadores durante dos años llegó a ubicar los campamentos y el lugar donde se desarrollo la batalla.

En el año 208 a.n.e. durante la Segunda Guerra Púnica, tuvo lugar un enfrentamiento armado entre el general cartaginés Asdrubal Barca y el ejercito romano a las ordenes de Publio Cornelio Escipión el Africano. El ejercito de Asdrubal se encontraba en Baecula, junto al rio Betis pasando el invierno. Tras conocer la proximidad del ejercito de Escipión, decidió trasladar su ejercito, unos 25.000 hombres,  algo más al sur, sobre el alto de una meseta, que le daba una posición más fuerte, protegida por valles en los flancos y el río en el frente y la retaguardia. Además, la meseta estaba formada por dos escalones, y Asdrúbal colocó sus tropas ligeras en el inferior y a su campamento principal en la parte más alta.

Escipión, tras haber tomado Cartago Nova en 209 estaba dispuesto a acabar con el ejercito cartaginés que controlaba la Bética, con el objeto de asentarse en territorio hispano definitivamente. Contaba con unos 40.000 hombres a su mando. Fue sin duda una de las batallas más decisivas de la Segunda Guerra Púnica, la que abrió Hispania a la invasión romana.

Una de las batallas claves que decidieron la historia. Al igual que siglos mas tarde sucederia con la batalla de las Navas de Tolosa que abrio Al Andalus a Castilla o, esta vez si, la batalla de Bailen que supuso la primera gran derrota del ejercito de Napoleón. Grandes hazañas historicas en nuestra provincia de Jaén.
 

martes, 7 de septiembre de 2010

Las armas de los guerreros

Para los antiguos guerreros íberos, sus armas eran un símbolo de su estatus de hombres libres o nobles y de su virilidad. Podían pasar de padres a hijos y era frecuente cuando un guerrero moría que se le enterrase con sus armas inutilizadas, “matadas” junto a su dueño.
A menudo, los romanos se sorprendían de la reacción virulenta de los hispanos al exigirles como parte de un tratado la rendición de las armas. Con rebeliones o resistencias hasta la muerte, grandes lamentos o incluso suicidios.Los guerreros hispanos solían ser los aristócratas de la tribu o los miembros de las familias de la nobleza. Aunque la guerra era practicada por los hombres libres en general de la tribu, tradicionalmente, los mejor armados y preparados eran los nobles.

ARMAS
Los pueblos de las fachadas oriental y meridional de la península debieron padecer, en especial a lo largo del I milenio a.n.e., continuas batidas que tenían como finalidad la captura de mano de obra para las explotaciones y para formar parte de los mercenarios que batallaron a lo largo de estos siglos en el Mediterráneo. El “gladius hispaniensis” que copiaron los romanos, era una espada de origen celtibero. Lo bastante larga para dar buenos tajos, aunque preferiblemente usada para las estocadas. Esta espada dio origen a la sucesión de modelos de espadas usados por Roma desde después de la 2ª Guerra Púnica hasta el siglo IV. Y probablemente a sido el arma que más gente a matado hasta el descubrimiento de la pólvora.

La falcata: Ensis falcatus o sable curvo, el arma más característica y que más controversias ha originado en todas las empleadas por los iberos. Estaban forjadas de hierro de gran calidad y dureza. En los fuertes sablazos, la falcata podía doblarse en el primer tercio de la hoja, donde el arma es más delgada y por tanto más débil. Al ser hierro forjado y batido, podía ser enderezada presionando con el pie la hoja que indudablemente terminaría en punta aunque no fuese un arma para pinchar sino más bien para tajar. Para clavar o dar estocadas, era más apropiado el tipo de gladius hispaniensis.
El origen de la falcata, hay que buscarlo en el Mediterráneo oriental. La llegada de mercenarios iberos a Grecia en la guerra entre espartanos y beocios pudo dar lugar a la adquisición de este modelo de arma.

- Antenae: La espada corta llamada “de antenas atrofiadas” por la forma de su empuñadura no era usual en la cultura ibérica. Casos aislados de hallazgos nos muestran que eran armas conocidas entre ellos.  Tiene una longitud total de 33 a 47 cm con una longitud de hoja de 22 a 36 cm. La hoja  es de doble filo, de gran flexibilidad y dureza.  Ideal para apuñalar en combate cerrado.
El cuchillo afalcatado: es un instrumento de carácter netamente funcional. Su afilación como arma ofensiva viene dada por su aparición en los conjuntos de armas en tumbas de guerreros y sobre todo el haber sido hallados adheridos por el óxido y sujetos por abrazaderas a las vainas de las espadas de la Meseta junto a puntas de faláricas, trágulas, lanzas y regatones de repuesto que el guerrero llevaba de esa forma.
- Lancea y jabalina: Las armas aguzadas con asta tienen una larga pervivencia y gozan de un notable arraigo en las culturas del Mediterráneo. La ofrenda más común y honorable a un guerrero caído era el “soliferruem”.  Una jabalina de unos dos metros y unos 800 gramos toda de hierro con la punta pequeña y algo más ancha que el astil. Un impacto tenía suficiente fuerza para atravesar los escudos. Al fallecer el guerrero ibérico, y como sucedía con todas sus demás armas, el soliferreum era doblado, inutilizado y enterrado junto con su dueño.
 
La falárica: Arma arrojadiza incendiaria, la más contundente arma ofensiva de los iberos. De madera de tejo o abeto, cuya punta era de metal de unos 90 cm de longitud (3 pies) y de sección cuadrada como el pilum. Es un arma corta, ligera y apta para ser arrojada a gran distancia.  La punta de  se cubría con estopa y pez u otro tipo de sustancia combustible. Se prendía la falárica y se lanzaba contra el enemigo, que quedaba indefenso por el fuego al  prender el escudo que solía ser de cuero y madera.


- La caetra: es el  genuino escudo íbero. Circular, pequeño de unos 50 a 70 cms,  fabricado en cuero y tablas de madera, que se empuñaba con un simple  asidero. Es similar en forma y estructura al escudo griego. Permitía la lucha tanto en orden cerrado como en formación abierta o en combate individual. Al morir el guerrero el escudo ardía en la pira funeraria, como las demás armas.

- El scutumParece implantarse en la península posiblemente a fines del siglo III a.C. con la llegada de los romanos. Largo y de forma oval, poco adecuado para combatir en abierto, pero muy eficaz en formación más cerrada como lo usaban los romanos. Es el elemento defensivo ideal para la infantería, ya que protege el cuerpo envolviéndolo ante los proyectiles lanzados por los enemigos. Estaba hecho como un panel rectangular, de tablas delgada unidas con cola de animal. Todo este armazón se forraba con cuero u otro tipo de piel y se trababa por un reborde metálico que lo reforzaba y protegía. Uno de los detalles más significativos y representativos es el umbo  o "centro" del scutum. Este presenta una especie de "joroba" de hierro o latón cuya función principal era la de suministrar al legionario una superficie voluminosa y contundente para poder abatir al contrincante que viniera de frente como si se le pegara con una maza.
 
- La coraza o lóriga: Los hispanos, cuya defensa se basaba mucho en la agilidad y habilidad del guerrero, no solían usar armaduras muy pesadas. Eran frecuentes los “coletos” acolchados de material orgánico, como pieles o cuero. Sobre la que se colocaba, si el guerrero disponía de él, una coraza-disco, que era una placa de bronce redonda, que cubría el corazón y las zonas de pecho a su alrededor, y se sujetaba con correas de cuero.Se sabe que los iberos usaban en ocasiones pequeños discos adicionales por ejemplo en los hombros. En general parece que esta combinación era bastante eficiente para lo que costaba y la ligereza que permitía al guerrero.

  -La honda y el arco: armas “de pobres”, no se representan en las estatuas ni dibujos, pero tenían una importante función. Se sabe que los arcos fueron bastante usados en el noroeste galaico y suroeste ibero de influencia semítica (fenicia-cartaginesa).
Los honderos baleares eran verdaderos maestros y apreciados mercenarios. Usaban tres hondas, de diferentes tamaños, para distintos alcances. Y se entrenaban desde niños, usando un pan que sus padres colocaban sobre un palo, y no se lo daban hasta que fuesen capaces de derribarlo con la honda.
La honda puede ser más peligrosa incluso que el arco compuesto, pero requiere mucha práctica, más incluso que con el arco.
Con el tiempo, en las hondas se usaron glandes (proyectiles) de barro, piedra o plomo especialmente diseñados,y podían incluir mensajes obscenos contra el enemigo, propaganda, etc. inscrita en el proyectil.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Los Guerreros Iberos

En el contexto cultural ibérico en general y el del sureste en particular no se indica que hubiese una sociedad que dispusiese de un ejército convencional para la época. El hombre ibérico no está equipado para el combate, y su sociedad no se siente beneficiada y guarnecida por un ejército. Aunque es cierto que dispuso de un armamento, y en Turdetania y una amplia zona entorno a lo que fue Carthago Nova la tecnología y tipos armamentísticos son inmejorables.
Prácticamente no hay representaciones de los infantes ligeros, como los honderos baleares, a pesar de que sabemos de su apariencia, por  estatuas, pinturas etc. Los honderos eran mercenarios que generalmente cobraban por sus servicios en especies. Luchaban siempre en primera línea, separados por varios metros entre ellos como soldados de infantería y su función consistía en romper las defensas del enemigo. Junto con los arqueros , lanzaban proyectiles que causaban cuantiosos daños ya que los proyectiles destrozaban cualquier escudo o armadura de la época y una vez habían roto el orden defensivo del enemigo, dejaban paso al resto del ejército que iniciaba la carga. Su espectacular pericia y valor en combate los convirtió en famosos soldados a lo largo del mediterráneo
El carácter del guerrero ibero fue descrito por los griegos, quienes se fascinaron por unos soldados que se lanzaban al combate sin miedo alguno y que resistían peleando sin retirarse aún con la batalla perdida. Roma también se refiere al ibero como un soldado muy leal. La "devotio" fue aprovechada  por algunos emperadores romanos que mediante este ritual sagrado, se rodeaban de iberos porque sabían que tenían asegurada su lealtad y que el valor y el arrojo de estos guerreros, les protegería aún en las circunstancias más adversas y desfavorables
Los enfrentamientos militares eran constantes entre tribus, aunque solía tratarse de luchas a pequeña escala, con pequeñas batallas o incursiones,pero constantes. Era donde los guerreros conseguían prestigio y botín.Una muestra de “choque cultural” con los romanos fue que los hispanos tardaron en entender el concepto romano de guerra como un conflicto total. Los íberos, y en especial los jefes, no entendían bien el concepto romano de “Estado”. Los tratos eran personales, entre un hombre y otro, no “nacionales”, y eso provocó más de un conflicto.

miércoles, 28 de julio de 2010

Las Monedas

Los íberos no acuñan casi moneda, mientras que celtíberos y berones emiten profusamente. Sagunto sería la primera ciudad indígena que acuña con leyenda, metrología y emblemas propios, posiblemente seguida muy de cerca por Cástulo y Cese. En Andalucía contamos con las emisiones de Turdetania, abundantes en todo el Baetis pero sobre todo en su tramo medio, y de ciudades fenicio-púnicas, bien sean colonias costeras como Gades o Málaca, bien enclaves al interior como Lascuta, Ituci o Laelia. Más a occidente existen algunos talleres sueltos. 
Las monedas ibéricas se caracterizan principalmente por tener una gran uniformidad en los tipos de anverso y reverso.  En determinados casos hay claras imitaciones de monedas griegas (Emporiton) o de otros lugares. El anverso más común es el de una cabeza varonil, barbada o no, identificada con un dios, posiblemente Hércules, Ares, Hermes o Apolo. El reverso suele tener un jinete a caballo, con lanza, hoz, palma de victoria, etc. El alfabeto general es ibérico, exclusivo de la zona. Esta monedación está presente hasta el siglo I a.C.  
La primera división administrativa de Hispania la lleva a cabo Escipión tras la derrota de los cartagineses en el 206, trazando una línea que desde el sur de Cartagena, justo al norte de Baria, subía en diagonal por el saltus Castulonensis, la  línea que Catón mantendrá al organizar el territorio conocido en los años 197-195 y  que divide la península en dos: CITERIOR y ULTERIOR. Se produce un cambio en la historia monetaria de la península Ibérica con esta división. Se impone una política monetaria diferente en cada una de ellas. Citerior: plata y bronce  En el reverso aparece en caracteres turdetanos el nombre de la ciudad. OBULCO (Porcuna) es el nombre romano dado a una ciudad turdetana llamada IPOLKA. En sus monedas aparece tanto el nombre romano como ibérico.Son las llamadas monedas bilingues,  seguramente impuesta por la administración romana, que admitió e impulsó los tipos indígenas, incluyendo el alfabeto.

Una ventana al mundo religioso ibero

El Museo del Santuario Ibérico de Castellar ha abierto sus puertas para dar a conocer la religiosidad de la cultura íbera a través de sus exvotos. Este espacio pone en valor el patrimonio encontrado en la Cueva de la Lobera, un yacimiento situado a las afueras del municipio castellariego, en cuyo legado destaca la presencia de más de 3.000 de este tipo de piezas arqueológicas, ofrendas en forma de figuras que utilizaban los íberos para comunicarse con los dioses.

Una muy buena noticia la inauguración de este museo,  único en el mundo dedicado a la religión de estos históricos antepasados. El museo de Castellar es el primero de los que formarán parte del nuevo proyecto turístico "Viaje al tiempo de los Iberos". Los próximos hitos del Plan serán la próxima apertura de los centros de Cerrillo Blanco, en Porcuna, y el de la ciudad ibero-romana de Cástulo, o el Centro de Interpretación Íbero de Peal de Becerro, entre otros atractivos, a los que se sumará el Museo Íbero de Jaén.
Si quereis leer la noticia completa, este es el enlace de diario Ideal: Museo del Santuario Ibérico de Castellar

jueves, 22 de julio de 2010

Los Dioses

Poco sabemos de los Dioses a que rendían culto los íberos, apenas  breves referencias de los clásicos  e inscripciones en caracteres latinos. Dioses como Melkart, el Herakles fenicio, o Tanit son pervivencias de cultos que se prolongarían hasta la época romana. En esta época,  los cultos egipcios, extendidos por toda la Península, encontraron gran auge,  especialmente el de Isis.
Los Íberos asimilaron cultos fenicios, cartagineses o griegos, y entre los dioses que adoraban se pueden destacar a Astarté-Tanit, Baal, Moloch-Melkart, Pothnia Theron, así como el culto al toro y a la paloma
Algunos de los más importantes:
ACHELOÓ: El Dios-Toro, símbolo de la virilidad y la fertilidad masculina. 
ADA-EGINA, ATTACINA, ATAECINA: Diosa de la Noche y de la "Luna que mata". Porta una rama de ciprés y aparece rodeada de cabras. Diosa infernal es, como la Proserpina griega, señora de la Muerte.
NOCTILUCA: Diosa de la Luna o de la Luz Nocturna. Quizás la Divinidad Innominada a la que los celtíberos rendían culto en las noches de luna llena, con danzas que se prolongaban hasta el amanecer.
VULCANO: Con nombre desconocido, dios de la forja de los metales, tan abundantes en España. Atestiguado por Cicerón en su "De natura deorum".
NETON:  Dios de la guerra y de los muertos, adorado en Turdetania y Oretania. Lo celebraban los íberos pronunciando grandes juramentos. Dice Estrabón que aparece como un Marte con rayos. El mismo nombre significa "lo que no tiene partes", "lo que es puro, perfecto", "lo que no se corrompe". En celta, "neto" significa: "guerrero".
TANIT es de origen Fenicio y es la divinidad cartaginesa de la tierra y de la fertilidad, su estatua llegó a Hispania tras la destrucción de Cartago en el año 146 ANE(607 A.V.C.), procedente de su templo. Según algunas leyendas, Tanit es la deificación de la reina Dido. Fue identificada con la diosa romana Juno.
BARAECO: Dios protector de los poblados y de las ciudades amuralladas.  
ACHELOÓ: El Dios-Toro, símbolo de la virilidad y la fertilidad masculina. 
Gerión: Heroe o Semi-dios; primer rey de los tartessos. Combatió con Heracles y enseño a los hombres la ganadería.  

martes, 6 de julio de 2010

La Escritura Ibera

Los iberos tenían una lengua propia prerromana, aún si descifrar apenas por unos pocos escritos encontrados.  Esto demuestra que eran un pueblo culto, con cierta planificación urbana de sus poblados, sus propios ritos y su religión. Los iberos conocieron la escritura a través de los griegos y fenicios. Algunas palabras enlazan directamente con el alfabeto fenicio en su vertiente más arcaica, pero también se le han añadido vocales griegas y se pueden encontrar coincidencias con algunos testimonios escritos del Asia Menor. Un dato curiosos que indica la separación de culturas dentro de la península, es que se crean dos tipos de alfabetos propios: el meridional o tartésico y el oriental o levantina. 



Mucho peor comprendida que la levantina a causa de las pocas inscripciones conocidas y de la gran variedad de las formas de los signos, la meridional surge del área tartésica y siendo indescifrable, sabemos que se escribía de derecha a izquierda y con el añadido de que algunas veces se encuentran escrituras en espiral y por el sistema bustrofedónico, "como ara el buey",  sistema de escritura caracterizado por combinar el sentido de escritura de las líneas alternativamente (de izquierda a derecha; derecha a izquierda; izquierda a derecha...) invirtiendo el sentido de la línea anterior. La escritura meridional se utilizó en la Alta Andalucía y en el sureste, persistiendo hasta época romana temprana.
Otro de los hallazgos sorprendentes en la cámara de Arjona es la inscripción en escritura íbera meridional, de la tapadera de una urna de plomo. En esta aparece el que podría ser el nombre incompleto del príncipe allí enterrado junto a su familia: ...ILTIR hijo de EKATERUTU, y es la primera vez que se documenta el nombre de un íbero.

La escritura levantina es el vehículo principal de expresión de la lengua íbera. Es un semisilabario, y se escribe muy mayoritariamente de izquierda a derechaAlgunos de sus signos son alfabéticos, mono-fonemáticos, mientras que otros son pluri-fonemáticos. Es la  mejor conocida de todas, la escritura es más regular y se conoce el valor de casi todos los signos, descifrados en los años 20 por Manuel Gómez Moreno. Sin embargo, hasta la fecha, no ha sido posible su traducción, por lo que no es posible entender lo que dicen los textos.
Estrabón dice que los íberos tenían cantos y leyes escritas en verso,  para facilitar su aprendizaje por el pueblo, lo cual nos habla de una participación del mismo, no de una mera implicación de las leyes sobre un pueblo inculto y sojuzgado. Nos han llegado documentos de una cierta extensión, como los llamados plomos de Gádor y La Bastida de Mogente, y algunos platos que llevan como ornamentación pequeñas inscripciones, pero en la mayoría de los casos se trata sólo de algunas palabras sueltas, inútiles para cualquier intento de traducción, ya que respecto al idioma escrito íbero, se ignora incluso en que punto se separan los vocablos. 

A pesar de los numerosos restos con inscripciones recuperados, el significado de las lenguas ibéricas continúa siendo una incógnita.