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martes, 22 de junio de 2010

Ritos Funerarios Iberos


Los iberos enterraban a sus difuntos en la necrópolis,  la ciudad de los
muertos.  Estas se establecían en las afueras,  no muy lejos de la población. La forma de enterramiento era mediante la cremación del cadáver , que lo purificaba a través del fuego. El  bustum o los luculi eran los lugares donde se realizaba. En una pira de leña se depositaba al cadáver vestido y adornado, incluso con sus objetos personales y armas.  Y hasta con su carro. Esta pira podía alcanzar una temperatura de 650-800ºC. Los huesos se cribaban,  a veces los restos óseos eran cogidos minuciosamente a mano,  para depositarlos en  una urna que se tapaba generalmente con un plato, o una tapa de plomo como la hallada en la cámara del principe arjonero.  La urna suele estar fabricada en cerámica ibérica, aunque se han dado casos en los que el recipiente elegido es una crátera o un skyphos de cerámica ática. O de piedra arenisca como la Caja de los Guerreros, con figuras en relive. La cámara se cubria con un túmulo de arena o de piedra.


La tumba era generalmente rectangular. Dependiendo de su posición social podía ir desde una cámara, con paramentos de piedra en mampostería y enlosada como el caso de la cámara principal de la necrópolis de Arjona, hasta sencillos enterramientos con lajas de piedra. Uno de este tipo de enterramientos es la conocida como "tumba flor", por la disposición de las piedras como "petalos".

Silicernia es el nombre que reciben las vajillas con las que algunas de las antiguas culturas mediterráneas celebraban en familia la despedida de sus difuntos. Durante el banquete funerario se sacrificaban animales y se depositaban en la tumba parte de los alimentos. Restos de algunos de estos animales han aparecido asimismo en la cámara: ovicápridos, vacas, cerdos y conejos.


Si se trataba de un personaje relevante o  un principe se realizaban distintas ceremonias como libaciones, verter una bebida en ofrenda a un dios sobre la tierra o un túmulo funerario. Tenía la función de establecer un lazo entre vivos y muertos. Los líquidos ofrecidos eran variados, normalmente vino puro, leche, miel, aceite incluso agua pura, que se vertían en el suelo tras probarlo. Son frecuentes las referencias al uso de libaciones en el mundo griego. En la necrópolis de Arjona el canal de libación aparecido marca el recorrido del liquido hasta el interior de la cámara.

Los duelos o juegos funerarios en honor del difunto también solían formar parte del ritual. Este podría ser el motivo que representan las figuras esculpidas en la Caja de los Guerreros.

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