
Las tumbas de cámara son características del mundo íbero meridional, sobre todo la alta Andalucia, como la de Galera. Casi todas de planta rectangular, y las urnas cinerarias o bien estaban sobre el suelo o sobre poyetes a no mucha altura . A veces depositadas en una cavidad abierta en el suelo y cubierta con losas planas.
Las tumbas tienen su jerarquia, según el rango social del difunto, como sucedería en Cerrillo Blanco de Porcuna o Piquia de Arjona. El príncipe íbero cuando fallece es vestido con el mejor atuendo, incinerado con sus armas y su carro. Sus restos eran colocados en una urna y depositados en su tumba, junto al ajuar que marca el lujo y ostentacion, el prestigio de su linaje aristocrático. Se adorna la tumba con esculturas o la urna cineraria con relieves como los que adornan la Caja de los Guerreros, para exaltar el valor del difunto Y tambien animales fantásticos, grifos, leones para protección de la tumba, casi como custodiando al personaje alli enterrado.
Si los hombres estaban vinculados a la fuerza, las mujeres estaban asociadas a la riqueza, reflejada en sus imagenes funerarias: mantones, rodelas, grandes pendientes, diademas, collares, brazaletes y sortijas. Son la continuación de la estirpe, de la prosperidad.
En principio sólo eran enterrados con todo el ritual los personajes principales.Respetando el entorno de respeto de la tumba principal, se situaban otras de diferentes rangos sociales , algunas muy sencillas, simple enterramiento marcado por unas piedras o cámaras más pequeñas.