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lunes, 11 de mayo de 2015

EL MISTERIO DE LAS DAMAS: BAZA, ELCHE, GALERA....




Interesante video del programa "La Aventurad del Saber" de TVE, sobre las damas ïberas y los solsticios en Puente Tablas, Jaén.

domingo, 10 de mayo de 2015

44 AÑOS DESPUÉS, SE REDESCUBRE EN BUEN ESTADO LA TUMBA DE LA DAMA DE BAZA.

La tumba número 155 de la necrópolis de Cerro Santuario, donde en 1971 se encontró la escultura ibérica de la Dama de Baza, no fue destruida como se ha creído durante 44 años. La tumba se encuentra en un buen estado y solo le falta un metro de muro en la parte norte de la misma, a espaldas de la escultura.
El arqueólogo Alejandro Caballero ha redescubierto la tumba, que está siendo estudiada de nuevo, pues hasta ahora apenas existían dos dibujos realizados a plumilla y tres o cuatro fotos. A la sorpresa que ha supuesto constatar que no fue destruida, seguramente porque fue colmatada de tierra que ahora ha sido retirada, se une ahora la aparición, en una estructura un poco superior y de una época diferente a la Dama de Baza, de una pequeña vasija funeraria en cuyo interior se han encontrados restos de un niño.
Junto a la tumba también hay un crematorio, algo que según Alejandro Caballero era muy habitual en las necrópolis iberas. Los especialistas ya están estudiando los nuevos hallazgos que sin duda alguna van a aportar nueva información sobre la tumba y la propia necrópolis, a la vez que se evidencia la necesidad de realizar excavaciones sistemáticas pues el yacimiento, pese a ser expoliado durante décadas, aún puede arrojar mucha información.
Los últimos hallazgos de gran interés científico se han logrado gracias a los trabajos de conservación y musealización que el Ayuntamiento de Baza está realizando en los yacimientos arqueológicos de la ciudad ibera de Basti y en la necrópolis de Cerro Santuario, para hacerlos accesibles mediante senderos a pie que recorrerán el asentamiento y que contarán con señalización y puntos de observación que permitirán a los visitantes comprender mejor cómo vivía la población bastetana hace más de 2.500 años. 


Fuente: IDEAL GRANADA.  José Utrera, Baza.  9 mayo 2015   12:42

jueves, 1 de diciembre de 2011

EL VESTUARIO IBERO

Según Tito Livio, los guerreros iberos se vestian con túnica blanca ribeteada de rojo, ceñida por un cinturon de cuero y adornos de bronce de donde colgaba su inseparable falcata en el centro. Para el combate, doble armadura de metal, sujeta al cuerpo por cintas de cuero que se cruzaban en la espalda. Estas rodelas podían ser circulares, las más comunes, o cuadradas. Algunas llevaban grabados de lobos, el animales totémico. Para protegerse la cabeza, utilizan cascos de bronce. Quizás por su contacto con los cartagineses, guardan cierta similitud.  En algunos casos, estos cascos llevaban en la cimera llamativos penachos o una figura animal, como un animal totémico en forma de "esfinge". El guerrero de Porcuna es su imagen más representativa.
En la vida cotidiana los íberos vestían con sencillez y comodidad. Una túnica de lino, con mangas hasta medio brazo y hasta las rodillas para los hombres y larga hasta los pies para las mujeres. Se ceñía con un cinturón y estaba decorada con cenefas pintadas y bordados. También se usaba el sagum,  una capa de lana con la que se protejian del frio. 
También habria vestidos o accesorios para ocasiones especiales, o según posición social. La toca o mantilla era usada por las mujeres,  que se la echaban por la cabeza sobre una especie de peineta. Su peinado debia ser muy complicado, con roetes o peinetas. Les gustaban las joyas: pendientes, brazaletes, grandes collares y pulseras. Ostentación de poder o jerarquía.
Velo, manto y túnica son los tres elementos del traje femenino ibero. El velo a veces se confunde con el manto, aunque el triangular que cubre la parte posterior de la cabeza y llega hasta los hombros es inconfundible. Hay, además, un velo propio de las "sacerdotisas" que va sobre la mitra o la peineta y llega hasta los muslos. El manto es la prenda que envuelve toda la figura llegando hasta los pies. A veces  la túnica, usada de vestido, se teñia de color con fibras naturales, según los restos de  policromía que se aprecia en alguna escultura,  con una cenefa inferior  bajo la cual solián usar dos sayas más, apoyada la segunda sobre los pies.  Así lo vemos en la indumentaria de la Dama del Cerro de los Santos
Su calzado  consistía en unos escarpines que parecen de cuero, pintados en su totalidad de color rojo, como parecen ser los de la dama de Baza.  Tanto en el caso de las mujeres corno en el de los hombres debía usarse también calzado de esparto o unas alpargatas, que se ataban a la pierna y el pie. En el invierno se cubrían las piernas con unas botas de piel y pelo de animal.

lunes, 13 de junio de 2011

LA DAMA DE BAZA

Parece ser,  por los últimos análisis realizados, que los restos óseos quemados que aparecieron en el hueco lateral de esta imagen corresponden a una mujer adulta,  joven de unos treinta años que vivió en la ciudad de Basti hace 2.400 años.  Se trata de La Dama de Baza, una escultura en piedra caliza, cuidadosamente labrada y policromada, recubierta de estaño en la parte que reproduce las joyas para darle apariencia de plata. Quizás es el retrato de la propia difunta,  representada en esta imagen sedente, en un trono alado y con garras de león, con función de urna cineraria, en la cavidad en el lateral derecho, donde se depositaron los huesos.
Con un atuendo entre dama aristocrática y diosa, viste tres finas túnicas,  un manto le cubre la cabeza y cae a lo largo del cuerpo. Se adorna con una tiara, pendientes, gargantillas y collares. En los dedos lleva varios anillos. Sus pies calzan zapatillas rojas y descansan sobre un cojín. Es una escultura con elementos suntuarios y simbólicos, el caracter sacro de la persona allí enterrada es evidente. También en las esquinas aparecieron ánforas para realizar libaciones desde el exterior.  El ajuar que se encontraba en su tumba no tenía copas para vino ni cráteras, ahora se entiende, al saber que los restos son de una mujer. No hay nada que relacionar con algún rito funerario masculino, excepto cuatro  panoplias completas de guerrero ibérico y cuatro vasos cerámicos extraordinarios, polícromos, que destacan su caracter ritual funerario. No era un ajuar simple, la falcata demuestra el prestigio social de la alli enterrada.
En la misma necrópolis hay otra tumba, tamibén de pozo. Es donde se se enterró al principe de Basti. El ajuar era muy distinto, si tenía cráteras griegas, copas para el vino, un brasero de bronce, sus armas personales como guerrero, recipientes de cerámica para alimentos y los restos del carro que dignifica su caracter aristócrata, al igual que en la cámara del príncipe íbero de Arjona. 
Eran las tumbas del poder real que habían gobernado el oppidum. En ellas se contenía todo el poder simbólico que les otorgaban sus familiares y clientes.  Eran quienes habían sostenido la legitimidad de una estirpe, la tumba de la fundadora de un linaje, una reina o una sacerdotisa.