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sábado, 7 de abril de 2018

CERRO BOYERO DECLARADO ZONA ARQUEOLÓGICA

El Consejo de Gobierno ha aprobado inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con la categoría de Zona Arqueológica, el yacimiento de Cerro Boyero, en el término municipal de Valenzuela, Córdoba. Este enclave, representativo del poblamiento ibero de las campiñas altas y medias del Guadalquivir durante la Edad del Hierro, alberga también vestigios de un amplio periodo que va desde el Bronce Final hasta la Edad Media.
Los principales valores arqueológicos del yacimiento se centran en los restos de una ciudad ibérica fortificada, del pueblo túrdulo, de más de 17 hectáreas y estratégicamente asentada en una meseta con buenas condiciones de habitabilidad y defensa, amplio control visual del territorio y manantiales y terrenos aptos para el cultivo en sus inmediaciones. El recinto original fue ampliado hacia el este en época iberorromana, como atestigua la existencia de cisternas y silos datados en ese periodo. 

Cerro Boyero fue dado a conocer en el año 2002, a raíz del hallazgo casual de un relieve antropomorfo ibérico y parte de una inscripción en piedra en un lugar cercano a la zona fortificada. La primera de estas piezas conserva la mitad del rostro de un hombre con barba y pudo pertenecer a la fachada de un edificio. La inscripción se sitúa en un bloque de forma trapezoidal y en ella se aprecian dos líneas de escritura con seis signos identificables y tres incompletos. El régimen de protección acordado incluye ambos bienes inmuebles, que actualmente se exponen en el Museo Municipal y Centro de Interpretación del Territorio de la cercana población de Alcalá la Real (Jaén).


Los materiales en superficie del yacimiento revelan una ocupación humana continuada durante el Bronce Final Reciente (cerámica pintada a bandas con motivos geométricos de policromía roja y negra), la Edad del Hierro Antiguo (molinos de mano y otras piezas de moler), la época ibérica (otras cerámicas con decoración geométrica), la ocupación romana (abundantes vestigios cerámicos y restos de ánforas y conducciones de agua) y la Edad Media (cerámica vidriada).
 De la muralla ibera se conservan algunos restos emergentes, sobre todo en el flanco norte, donde se aprecia una construcción en talud a base de piezas pequeñas. En otros sectores existían lienzos de grandes sillares, aunque la acumulación de grandes montones de piedras para facilitar las tareas agrícolas impide reconocerlos.
Otros indicios apuntan a que la necrópolis del poblado podría situarse en la zona de El Barranco, prolongación natural de Cerro Boyero, donde también existen abundantes restos de cerámica ibérica y romana.




Fuente: ABC Córdoba  sl
Córdoba Actualizado:

lunes, 11 de mayo de 2015

EL MISTERIO DE LAS DAMAS: BAZA, ELCHE, GALERA....




Interesante video del programa "La Aventurad del Saber" de TVE, sobre las damas ïberas y los solsticios en Puente Tablas, Jaén.

domingo, 6 de enero de 2013

LAS CRÁTERAS GRIEGAS DE ARJONA

Fue una riada en el año 2010 lo que dejó al descubierto en la localidad de Arjona el paraje de Piquía, un yacimiento arqueológico de la época íbera en el que se han hallado gran cantidad de restos, algunos de gran importancia, como las cráteras griegas que desde ayer pueden verse en el Museo Provincial de Jaén. Se trata de una exposición y al mismo tiempo de un espacio dedicado a ‘La memoria de los príncipes de Urgavo’ para exponer cuatro de las ocho cráteras griegas que el Centro Andaluz de Arqueología Ibérica (hoy Instituto Universitario de Arqueología Ibérica) encontró tras su excavación en la Cámara Íbera de Piquía.
El director del mismo, Arturo Ruiz, explicaba ayer que lo que puede verse en esta muestra son cuatro cráteras griegas que proceden de Atenas de un pintor cuyo taller no había hasta ahora nada en España. En realidad, apuntó, eran ocho pero sólo han podido restaurarse cuatro. Todas ellas proceden de la cámara del príncipe de Urgavo, que es del siglo I a. C., a pesar de que las vasijas son originariamente del siglo IV ó III a. C., «lo que significa que fueron conservadas por los antepasados del príncipe y que denota el valor que le daban a estas piezas», recalcó.
Ruiz destacó que la cámara posee un ajuar «riquísimo» que muy probablemente fue expoliado en el marco de alguna guerra de la época, quizás la de César y Pompeyo que se desarrolló por esa zona. No obstante, se piensa que, no mucho después, sus allegados volvieron a meter las cosas dentro y sellaron la cámara con un acto piadoso con el sacrificio de una vaca, un cerdo y un cordero. Y ahí se quedó hasta que aquella riada de 2010 dejó al descubierto algunos restos y el Instituto Universitario de Arqueología Ibérica comenzó la excavación con el apoyo del Ayuntamiento de Arjona y de la Asociación Amigos de los Íberos.
Descubrieron así un rico ajuar compuesto por un carro, materiales de cerámica ibérica; una tapadera de plomo con el nombre del personaje; la denominada ‘caja de los guerreros’, una urna de piedra con bajorrelieves en sus caras laterales que escenifican luchas entre guerreros; vidrio romano, ánforas y armas, entre otros. Además, el príncipe fue enterrado como un romano, con un gladium (una espada) y con cota de malla.
Para el futuro museo
Y esto, dejaba claro Arturo Ruiz, es sólo una parte de la necrópolis, ya que hay más de 20 tumbas cuyo contenido aún no se ha analizado y que esperan pueda verse en una próxima exposición. De momento, ésta que fue inaugurada ayer podrá verse hasta el 30 de junio en el Museo Provincial y la idea es que su contenido pase a formar parte del futuro Museo Íbero de Jaén.
Con la inauguración de ayer se cierran las actividades que se han organizado bajo la iniciativa ‘Viaje al Tiempo de los Íberos’ durante la época navideña.
IDEAL JAEN 06.01.13 - 15:38 -MÓNICA LOPERA | JAÉN

jueves, 3 de enero de 2013

LAS CRATERAS ÁTICAS DE PIQUIA, EN EL MUSEO DE JAÉN

Mañana dia 4 de Enero el alcalde de Arjona D. Javier Sánchez Camacho inagurará la exposición "La memoria de los príncipes de Urgavo. Cráteras griegas en la cámara íbera de Piquia", en el Museo de Jaén.
La exposición  permanecerá abierta hasta el dia 30 de Junio de 2013.

La cámara del principe ibero hallada en el paraje de Piquia contenía entre los objetos de un importante ajuar siete crátreras áticas de figuras rojas datadas hacia el siglo IV a.n.e. A lo largo de ese siglo se produjo la llegada de productos de origen griego de forma masiva. Gran variedad de formas, con la inclusión de imitaciones de formas áticas, las cráteras en sus distintos tipos, esquifos, copas, etc.

Las halladas en la cámara principesca de Arjona destacan por su calidad y originalidad temática en las figuras que representa. Tienen las figuras en rojo sobre base negra. Este estilo de figuras rojas apareció en Atenas hacia 530-520 a.c. La temática representada era muy diversa. Una curiosidad es que una de las cráteras de Arjona está dedicada a la mujer, con temas tan femeninos como el aseo o el arreglo de la novia, otra con el tema de una boda, las hazañas del héroe, era una forma de narrar algunos de los hechos cotidianos.

La crátera es una gran vasija para contener una mezcla de agua y vino, antiguamente rara vez se bebia vino puro. El copero repartía la bebida con una cuchara, en latin llamada cyathus, e iba rellenando las copas de los invitados. Pero no era esta su única función, podían tener mil usos distintos, desde el aceite para ofrenda a los dioses a guardar las cenizas de un difunto.

Poseer una crátera griega era un simbolo de gran prestigio en la sociedad ibera, pero no sólo a las distintas élites. Durante los primeros 50 o 60 años del siglo IV a. C., estas cerámicas fueron accesibles a una parte considerable de las poblaciones iberas urbanas de la Alta Andalucía.
Con esta exposición en el Museo de Jaén podremos contemplar unas piezas únicas del arte íbero, que junto a otros objetos como el carro y el pasariendas de bronce, formaban el ajuar del principe íbero de Arjona.

viernes, 19 de octubre de 2012

CERRILLO BLANCO, 1978

Gracias a una donación al Museo de Porcuna, contamos  con un documento excepcional que aportará nuevos datos para la investigación sobre el yacimiento de Cerrillo Blanco. Se trata de una cinta de pelicula en  Super8, donde a pesar de la baja calidad de la imagen , se muestra el yacimiento con las tumbas de la necrópolis recién excavadas y la posición original de las inhumaciones. Los restos en sentido este-oeste marcan claramente la simbología solar del pueblo ibero.

Os paso el enlace del blog Museo de Porcuna y de la cinta.

lunes, 2 de abril de 2012

NUEVA ENTRADA A ARJONA


Nuevo monumento que indica la entrada a Arjona. Situado en la carretera de Andújar, a la altura del cruce de Porcuna, es una obra del artista Manuel López. 
Representa una de las caras de la Caja de los Guerreros que fue hallada en la necrópolis íbera de Piquía. Un guerrero ibero montado sobre un onagro, un equino salvaje de poco alzado,  muy abundante en la península ibérica, y representado en algunas vasijas ibero-romanas de la época. 
Frente a ellos, en posición de defensa o ataque, otro guerrero a pie con una honda, arma habitual íbera, de la que eran tan diestros. Los honderos baleares fueron unos guerreros íberos que formaban un grupo de ejercito, presente tanto en tropas romanas como cartaginesas durante la batalla de Baécula en el año 208 a.n.e. 
Según las fuentes clásicas, los honderos baleáricos llevaban tres hondas: una recogida en la cabeza, otra alrededor del cuerpo y otra en las manos.  Los trabajos de campo en el Cerro de las Albahacas, en Santo Tomé, han permitido descubrir balas de honda, un lingote de plomo de campaña y restos de fundición.
Otro simbolo de nuestra historia, que recuerda el pasado de Arjona y marcará futuro en los proyectos que se realizen como el "Viaje al tiempo de los Iberos".

Gracias al Ayto. de Arjona por la foto.

sábado, 7 de mayo de 2011

MONUMENTO AL PRINCIPE ARJONERO

 

 
Desde hace unos dias, en la conocida como "Plaza de los Coches" de Arjona, se erige el monumento al principe íbero Iltirtil. Sobre un alto pedestal de color ocre y  rojo, con la decoración  carácterística de la cerámica íbera, se situa el mascarón o pasariendas de bonce hallado en la cámara funeraria de Piquia.

 
En cada una de las cuatro caras del pedestal se muestran las diversas escenas de la Caja de los Guerreros. 

Un bonito monumento que representa los piezas más interesantes  del yacimiento arqueológico de la necrópolis íbera de Piquía, en nuestra localidad.









(Fotos de José Pérez y A.Javier Sánchez Camacho)

martes, 5 de abril de 2011

LOS IBEROS EN CUARTO MILENIO 1 PARTE

Es evidente que la cultura íbera está en plena actualidad. La revista Andalucía en la Historia,   del Centro de Estudios Andaluces ha publicado este mes un completo dossier sobre lo que supuso esta cultura durante 600 años en Andalucía. Y el pasado domingo 3 de Abril, el programa de Iker Jimenez  "Cuarto Milenio" ofrecia un interesante reportaje sobre los exvotos y ritos íberos, con unas reflexiones sobre nuestra cultura prehistórica y la arqueología bastante interesantes. Este es el enlace a la primera parte del programa.
 
DIOSES SIN NOMBRE

domingo, 3 de abril de 2011

ARMAS IBERAS HASTA EL SIGLO V a.n.e.

Las fuentes literarias antiguas se basan sobre todo en acontecimientos militares. Los escritores griegos y romanos que hablan de los pueblos de la Iberia prerromana se interesan por la peninsula sobre todo desde que Roma combatió a los cartagineses, a partir del 218 a.c. cuando estaba en juego la supervivencia de la República. Roma una vez expulsados los cartagineses decide anexionar el territorio conquistado, ahora Hispania, como provincia. 
Por tanto escasean los textos que se interesan por otros aspectos culturales de la península y menos aún si se remontan a épocas anteriores al siglo III a.c., cuando ya la cultura íbera estaba desde tres siglos antes. Asi que las fuentes de información más completa de este periodo la da la arqueología, la que los propios íberos nos están proporcionando: sus oppidum, sus tumbas,  sus armas y las imágenes en diversos soportes, como escultura o cerámica.
La representación de armas es una constante, en escenas de batalla, de duelos funerarios, en danzas, luchas. En conjuntos escultóricos como el de Porcuna, se alude a las armas y se tienen presente por la mentalidad guerrera a la que se referían las fuentes literarias. También puede ser un motivo de los que se representa en la caja de los Guerreros de Arjona. Coinciden las representaciones con la gran cantidad de armas depositadas en los ajuares funerarios, en las tumbas íberas. Espadas, soliferreum, jabalinas, puñales de antenas, escudos, de distíntas épocas. 
El mundo funerario estaba muy ritualizado, un sentido tendría que tener el depositar tan gran cantidad de armas en la tumba.  O aunque fuera una, pero de gran simbolismo: la falcata, propiedad de hombres libres. Es típica de la Alta Andalucia y el sureste peninsular.
Las armas del mundo íbero tienen una herencia tartésica. En este periodo que abarca desde finales del siglo VII a.c. hasta mediados o finales del siglo VI a.c. se generaliza la metalurgia del hierro, con nuevas posibilidades para fabricar las armas, hasta entonces fundidas en bronce a molde. Las espadas por entonces no eran muy frecuentes, era un arma aristocrática por excelencia. Lo más frecuente era la lanza de punta larga pensadas para el combate cuerpo a cuerpo, junto a la caetra.
A partir del siglo VI y hasta finales del siglo V a.c. se desarrolla el conjunto de armas íbero: lanza, jabalina, escudo y espada. Las mismas que aparecen representadas en los conjuntos escultóricos. También en laminas de bronce aparecen otras defensas como las grebas para proteger las espinillas, discos-coraza que se sujetan mediante correas en el pecho. También aparecen cascos muy elaborados provistos de una gran cimera decorada para infundir más temor al enemigo y otras armas como la moharra y la jabalina. En este siglo aparece el arma más característica, la falcata de hoja curva y pomo rematado con una cabeza de animal, un lobo o un caballo. Era un arma "personalizada". Era un armamento propio de guerreros nobles, que combaten apoyados por sus clientes dotados de armas más sencillas. Una lucha a pie, el caballo es el símbolo de la aristocrácia, para los más pudientes.

martes, 22 de febrero de 2011

ESCULTURA ÍBERA: CERRILLO BLANCO

Entre 1975 y 1979 se rescató en el lugar llamado Cerrillo Blanco en Porcuna el más importante conjunto escultórico de la cultura íbera. Porcuna era la antigua  Ipolka,  capital de los túrdulos,  un gran centro económico del territorio situado sobre el eje de comunicaciones de la Vía Heraclea, verdadera columna vertebral de la civilización íbera. Después de la conquista romana pasaría a llamarse Obulco, pero manteniendo su carácter íbero por más de un siglo.
Este conjunto escultórico formaría parte de un costoso mausoleo realizado en honor de un gran personaje, un reyezuelo del oppidum de Ipolka,  que fue capaz de promover un monumental proyecto artístico para lo cual contrataría los servicios de algún artista griego . Se podría datar sobre el primer cuarto del siglo V a.c., aproximadamente entre el 450 a.c. al 400 a.c Por alguna revuelta en contra del poder aristocrático, fueron destruidas poco después de ser acabado, por que las estatuas estaban muy nuevas cuando fueron sepultadas. La piedra arenisca blanda con las que están hechas no presenta los sintomas de deterioro de una prologada exposición a la interperie.  En total el conjunto estaría formado por más de 40 estatuas. Los que las destruyeron pretendian borrar la memoria de un nombre o de una estirpe, mutilando especialmente los rostros, excepto de uno. Pero los pedazos fueron cuidadosamente recogidos y trasladados a una necrópolis tartésica (siglo VII a.c.) con 24 fosas individuales y una megalítica. Debían de tener una gran carga simbólica y por fortuna fueron cuidadosamente enterrados los fragmentos. Depositadas en un gran hoyo y cubierto de grandes losas de arenisca, de la misma manera que cualquier otra inhumación, como muestra de devolverlas a terreno sagrado. Este nos ha permitido tener este excepcional conjunto de esculturas mutiladas, cerca de 1.500 trozos. Algunas estatuas en su emplazamiento se situaban en columnas sobre plinto, de ahi la sensación al verlas que parezcan desproporcionadas, y no por las partes que les faltan, si no por que estaban creadas para verlas en alto.  
Desde que se descubrieron el primer paso ha sido recomponer este complejo rompecabezas, según se iban recuperando los trozos y por tanto recuperando las formas de cada estatua, comprobandose la maestría y calidad que eran evidentes con sólo analizar los fragmentos sueltos. Están esculpidas en una arenisca blanca de grano muy fino, que pudiera proceder de las canteras próximas a Santiago de Calatrava. Es una piedra idónea para una talla de calidad, por su facilidad para obtener volúmenes, formas complejas y una apariencia y tacto muy agradable.
Las estatuas no son del mismo estilo, pero si muy homogéneas, como hechas por el mismo taller, pudiendo distinguirse varias manos en su elaboración. Se agrupan  por temas, contando la historia de un linaje aristocrático. Son algo menores que el natural. Representan guerreros, aislados o en grupo, personas de ambos sexo con trajes ceremoniales y atributos diversos: lucha con un grifo, una divinidad envuelta por los cuerpos de dos cabras, animales diversos (leones, toros, esfingue, un águila). Hay composiciones en altorelieve, como la de dos hombres batiendose o la del cazador con su perro y una liebre en la mano. Desde luego, el conjunto más importante es el de los guerreros, no sólo por su sentido relacionados con luchas sangrientas, sino al haber recompuesto figuras de grupo, esculpidas en un solo bloque, con una complejidad hasta ahora desconocida en el mundo íbero. Sobresale la escultura del grupo en bloque único que formaba un guerrero y su caballo atravesando con su lanza por la boca a un enemigo derrumbado a sus pies. Los detalles son tan precisos que se puede ver la punta de la lanza asomandole por la espalda.  Las anatomias estan bien modeladas en sus proporciones y en la acertada interpretación de la musculatura y los movimientos. Las pocas cabezas que se han recuperado están muy dañadas, quizás por la saña en su destrucción por un impulso ideológico o religioso. La mejor conservada es la del guerrero de la doble armadura, un hermoso rostro juvenil, sereno,  de rasgos finos, ojos oblícuos y rasgados. La nariz recta, labios carnosos de contornos cuidadosamente señalados con un surco. Recuerda el estilo final del arcaismo griego y la transición a las formas clásicas.
Las vestiduras y el armamento están realizado con un detallismo que otorgan a las esculturas el valor añadido de ser excepcionales testimonios etnográficos. Cascos que parecen de cuero, con guarniciones metálicas y adornos. La cimera de los cascos era espectacular, con la esfinge de un felino, al estilo de las que lucian griegos y troyanos en los frontones de Egina. Se protegen con corselete corto, de borde curvo y teminado en punta entre las piernas y sujeto con un cinturón ancho. La coraza es de discos metálicos cogidos con correas sobrepuestos a una especie de chaleco en forma de ocho. Esta figura originalmente estaba policromada, posiblemente en color rojo, por los restos que aún se pueden apreciar, lo que daría una apariencia muy diferente a lo que estamos acostumbrada a verla en color blanco.
La escultura del grupo del hombre que lucha a cuerpo con un grifo es una rara representación de un tema que se puso de moda en la literatura griega. Pudieran los íberos aficionarse a estos asuntos de luchas del tradicional heroe con animales,  de claro significado funerario. El hombre lucha sin armas, de igual a igual con la fiera. 

Hace 2.4000 años en un túmulo sagrado,  importante centro religioso túrdulo, se inhumaron los restos de todas estas esculturas que han marcado los estudios de la cultura íbera y que se prestan a tantas interpretaciones sobre su significado.







lunes, 7 de febrero de 2011

"Ventana a la Ciencia", un espacio sobre arqueología en el Parque de las Ciencias de Granada

La universidad de Jaén presentó el viernes, 4 de Febrero, en el Parque de las Ciencias de Granada el espacio ‘Tras los pasos perdidos. Investigación e innovación en Arqueología’, con el que se inauguró la segunda edición del programa ‘Ventana a la Ciencia’, en el que participan todas las universidades andaluzas.
La presentación de esta actividad corrió a cargo del Rector de la Universidad de Jaén, Manuel Parras, que estuvo acompañado por la Vicerrectora de Comunicación y Relaciones Institucionales, Esther López Zafra, y por el director del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica de la UJA, Arturo Ruiz Rodríguez.
En esta ocasión, la Universidad de Jaén presenta un espacio centrado en un conjunto heterogéneo de pueblos, como fueron los Íberos, que emplearon por primera vez la escritura en la Península, sentaron las bases agrícolas mediterráneas y establecieron un modelo de relaciones políticas encabezado por una clase aristocrática. 
En esta Ventana, el director del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica destacó que la historia “y las nuevas tecnologías se ponen al servicio de la investigación para desvelar claves sobre cómo fueron estas culturas del pasado”. Para ello, explicó algunos de los proyectos del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica de la UJA, “que permiten ver el trabajo que se realiza desde el ámbito arqueológico”, como la necrópolis de Arjona, los restos de la batalla de Baecula de la segunda Guerra Púnica o la base de datos sobre piezas de cerámica íbera. 
Los visitantes vivirán esta experiencia de la ciencia en directo, disfrutarán de forma amena y didáctica de una ventana abierta al conocimiento liderada por los propios científicos de la UJA, y podrán conocer de primera mano la cultura de los Iberos y el importante legado patrimonial, factor de la identidad que dejaron. Este espacio expositivo podrá visitarse desde hoy y hasta el próximo 20 de marzo, en horario de mañana de 11 a 14 horas, y de tarde de 17 a 19 horas. 

Diario Digital UJA

martes, 25 de enero de 2011

Hallan dos nuevas tumbas en el yacimiento de Cástulo en Linares

Unas excavaciones arqueológicas de urgencia en el camino de acceso al yacimiento de Cástulo, en Linares (Jaén), considerado el "oppidum" (ciudad ibérica fortificada) más extenso de la Península, han sacado a la luz dos tumbas, una ibera y otra romana, con más de siete siglos de diferencia entre ellas.
La directora de la excavación, Yolanda Jiménez, ha explicado que los restos aparecieron al abrir una zanja para dotar de luz al yacimiento y viendo la "importancia" de los mismos y ante el riesgo de expolio se decidió actuar de urgencia.
Durante el fin de semana pasado han trabajado una veintena de personas, en su mayoría no son arqueólogos profesionales, sino miembros de dos asociaciones de Linares que también han aportado sus conocimientos sobre otras materias, y donde además se han turnado para vigilar el lugar durante las 24 horas.
De las dos tumbas, situadas de forma paralela, la más importante es la ibera, fechada entre el siglo V antes de Cristo y el primer cuarto del siglo IV antes de Cristo.
En esta tumba destacan los hallazgos de una crátera ática (vasija) con restos que deberán ser analizados y que podrían pertenecer a una mujer, ya que no se han encontrado armas con las que se solían enterrar los hombres, mientras que sí se ha hallado una especie de lamparilla para quemar incienso, y fusayolas (contrapesos) usadas en telares para elaborar tejidos.
En la tumba romana, al principio se especuló con que fuera una aljibe, sin embargo, cada vez cobra más fuerza la teoría, según los arqueólogos, de que fuera una tumba de una mujer.
Esto lo apoya el hallazgo de una estela funeraria que formaba parte del muro constructivo en el que con anterioridad aparecería el nombre de la mujer, su edad (cuarenta años) y una alocución latina común en los enterramientos "sit tibi terra levis", traducida por "que la tierra te sea leve".
En ese mismo espacio se han encontrado materiales constructivos romanos reutilizados como tejas, tégulas, o ladrillos de engarce.
El yacimiento
Cástulo, además de ser uno de los yacimientos más expoliados y un "oppidum" de los más importantes de la Alta Andalucía, fue la capital de la Oretania, situada en el área norte de la provincia de Jaén, y una de las pocas ciudades que acuñaron su propia moneda desde finales del siglo III antes de Cristo.
Sus ricas minas de cobre, plomo y plata, rentaban al cartaginés Aníbal, casado con Himilce oriunda de Cástulo, 300 libras diarias, y le dieron una gran importancia comercial, tanto en época ibera como romana, a lo que se unía el hecho del que hablan los escritos de que el Guadalquivir era navegable hasta allí y por ella pasaban varias vías romanas.
Un yacimiento, que fue escenario de la Segunda Guerra Púnica, que enfrentó a cartagineses con romanos, y que en breve será puesto en valor para incluirlo en la Ruta del Viaje al Tiempo de los Iberos, que recorrerá los principales yacimientos ibéricos de la provincia finalizando en el Museo Internacional de Arte Ibero de Jaén, en construcción, y que se espera abra sus puertas en 2012.
25.01.11 - 12:01 -IDEAL JAEN

martes, 30 de noviembre de 2010

CARROS Y CARRETAS

Sobre el año 3000 a.c. se generaliza el uso en Sumer de carretas de cuatro ruedas. Carros pesados y toscos. Estos primeros pueden verse en el estandarte sumerio de Ur. 
Era una temible arma de guerra  de los hititas. Sus pesados carros, con el eje en la mitad de la estructura del soporte, permitía llevar tres soldados, auriga, arquero y escudero que lo protegía. Ramses II modifico  este carro convirtiéndolo en una eficaz pieza de combate. Los egipcios desplazaron el eje hacia atrás, lo que permitía tomar curvas a  más velocidad y   más cerradas. Claro que al ser tan liviano tan solo permitía cargar dos soldados, el auriga y el arquero. O incluso el mismo faraón. Lo más novedoso de la época, extremadamente veloz, ligero y resistente. Se fabricaban en Siria, donde abunda el fresno. La madera era  seleccionada: Eje de roble, rueda de olmo, caja de fresno...Pesaría unos 40 a 50 kgs. El suelo estaría formado por un entramado de cuero sin clavos.  Las llantas de las ruedas serían de cuero. Los radios son piezas en forma de V. Objetos carísimos, solo para grandes faraones como Tutankamon. Tan costosos que se incluye como regalo diplomático.  Es un vehículo de prestigio y de guerra, decorado a veces con láminas de oro. Todo un símbolo de poder.
A final de las guerras púnicas, empieza a tener concepto en el mundo funerario, donde un noble inicia el viaje al más alla ataviado con sus mejores ropajes y pertenencias. 
En Tartessos encontramos representaciones de carros en muchas de las estelas  de piedra del suroeste.  Los primeros encontrados en Iberia es la estela de Ategua (Córdoba). Visto en perspectiva aplanada es similar al carro micénico del 800 a.c. Un trazo muy simple de caja, ruedas y no dibujan el timón, con el eje en el centro. Paralelo al eje están los asideros para sujetarse al carro. 
El impacto colonial de los fenicios en Tartessos se hace evidente en la necrópolis de la Joya, en Huelva. Se encuentra un vehículo que posiblemente sea una variante ceremonial, con una plataforma baja y bocín del cubo de la rueda con una pasaejes y cabeza de felino, característico de la nobleza. Los bocines están desgastados, quizá se utilizarían en vida y se usó para el funeral del propietario.
En la Joya aparecen elementos de bocado de caballo, muy especificos. Como el bronce Carriazo o el bronce brifonte que apareció en el yacimiento de Cancho Ruano. En Cástulo aparecen asimismo bronces similares.
Estos carros de ostentación de poder y prestigio social no tienen nada que ver con las modestas carretas íberas de carga, como las que aún perduran por el norte peninsular para el trabajo cotidiano. Son de un mundo muy distinto al de los príncipes. No es el carro de guerra de los faraones. Son carretas de ruedas macizas que los campesinos ofrecen también como exvotos que depositan en santuarios como el de Collado de los Jardines. 
Estas carretas tienen ruedas muy pesadas, lentas, al ritmo del paso y que pueden soportar el peso de piezas de metal. En yacimientos aparecen rastros de estos pesados carros, por  las acanaladuras en el pavimento de las rodaduras de las llantas de metal. 
El carro de los señores que gobiernan los oppidas como Puente Tablas, íberos que se resisten a perder sus privilegios, es muy distinto.   Hasta el siglo I encontramos ruedas en necrópolis de tradicción principesca. El que se encontró en la cámara de Toya es de hierro forjado. Costoso y poco liviano, un tanto tosco, no apto para guerra y muy fragil para carga. Sus ruedas son de carro ceremonial. Frente a los antiguos bocados encontramos elementos muy elaborados como los bronces de Máquiz, cuatro extraordinarias piezas descubiertas en 1860 en Mengibar aunque carecen de un contexto de tumbas  y el propio pasariendas del príncipe de Arjona hallado en la necrópolis de Piquía.  Hasta el próximo 9 de Enero se podrán ver en la exposición del Museo Provincial de Jaén.
Los pasariendas se utilizaban para evitar el enredo de las bridas del caballo. Estos bronces entran dentro del mundo etrúsco, siglo VI,  pero con la tradición de añadirles elementos de bronce tan completos y decorados  que modifica el carro en un objeto más ostentoso.  
La vieja mentalidad íbera del carro para el transporte al más allá aparece en la época más tardía. En el  kálatos de Elche de la Sierra, siglo II a.n.e, aparece  un vehículo con rueda de reja, no de radios, brancales, caja alta. No es un carro ligero de guerra ni ceremonial. Es un carromato de carga al que se aproxima una persona con un caballo alado y una urna.  Es la representación del inicio del viaje al mundo de ultratumba. Empieza a generalizarse, ya no solo es para nobles. Mismo concepto aplicado a un vehículo ordinario, como en la cerámica griega. Ya no es exclusivamente principesco. 
Pero en la necrópolis de Píquia no sucede así, es un gran potentado con un carro de lujo, que se remonta a una larga tradición. Y como objeto personal,  al igual que sus armas y su cerámica, se incluye en el ajuar dentro de la cámara, para el viaje al más allá.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

XIII JORNAS ÍBERAS EN ARJONA

Desde mañana dia 11 de Noviembre hasta el próximo dia 9 de Diciembre, se celebrarán las XIII jornadas iberas en el ayuntamiento de Arjona. Mañana a las 19.30 tendrá lugar la primera de las conferencias a cargo del Doctor Manuél Molinos y D. Francísco Gómez Cabeza, del Centro Andaluz de Arqueología Ibera en Jaén, con el titulo de LA NECRÓPOLIS IBERA DE PIQUIA Y LA TUMBA PRINCIPESCA. 

Este es el calendario y programa de actividades previsto para las jornadas.







lunes, 1 de noviembre de 2010

CERAMICA ÍBERA MERIDIONAL

Siguiendo con la ceramica, veamos cuales eran los modelos en Andalucía. La pintura es el procedimiento más característico de decoración de la cerámica íbera, y la decoración con motivos geométricos  la más frecuente. Los más antiguos, directamente derivados de prototipos fenícios, presentan bandas anchas y estrechas alternantes. En el Cerro de Los Infantes (Granada) un alfar indígena producía ánforas de tipología fenicia a inicios del s. VI a.c. 

Con el paso del tiempo, bandas de semicircunferencias y circunferencias concentricas sustituyen a estas o rellenan los espacios intermedios. A lo largo del siglo IV se produce la llegada masiva de materiales de origen griego. El repertorio de formas se multiplica, con la inclusión de imitaciones de formas áticas: las cráteras en sus distintas formas, esquifos, copas, etc.


Las figuras pintadas de la cerámica griega atrajeron poderosamente la atención de los iberos, pero no las llegaron a imitar, al menos en regiones meridionales. Si imitaron la calidad de los barnices y acabados, produciendo recipientes cerámicos de gran calidad, con engobes negros y castaños, combinandolos sobre fondos blancos, también engobados.
La cerámica de barniz rojo es descendiente directa de la fenicia, aunque con algunas diferencias. En el original púnico el color rojo se produce por medio de un verdadero engobe, es decir, por inmersión del vaso en una barbotina de arcilla semiliquida, que proporciona una acabado final en forma de película de cierto grosor. El problema es que esta capa puede saltar y desconcharse de la superficie, como lo haría hoy una capa de pintura mal adherida. Los  íberos en su versión aplican una tenue capa de pintura con brocha, de acabado más imperfecto, pero el espesor es apenas perceptible.

En la región de la Bastetania, las cerámicas iberas se 
complican y junto a algunas que presentan las mismas características que las descritas, en otras predomina la policromía. Ejemplos de estas cerámicas se conocen en Baza y Galera, siempre en el marco de una tumba rica. Las urnas de Baza que aparecieron en la tumba de la Dama, son de distinta forma y decoración. Algunas son de cuerpo globular en su parte superior y troncocónico en la inferior. De paredes curvas, presentan una decoración polícroma en colores castaños, anaranjados, azules, blancos y negros, que alternan los motivos geométricos complejos con los vegetales. En varios casos encontramos una flor situada en el centro del cuerpo del vaso, rodeada de motivos geométricos o vegetales. 
Restos de decoraciones similares, aunque no idénticas, también se hallaron en la necrópolis de Galera. Es probable que sean imitacines de otras arte, quizás decoraciones parietales, que han desaparecido por completo. Tan sólo tenemos constrancia de su existencia a través de noticias y dibujos esquemáticos en alguna de las tumbas de Galera, que se conservaron bastante bien hasta su destrucción por expoliadores. Es posible que el aspecto general de estas tumbas fuese similar al de algunas tumbas etruscas actualmente conservadas. Pinchad en el enlace:  Tumba Íbera de Galera

martes, 22 de junio de 2010

Ritos Funerarios Iberos


Los iberos enterraban a sus difuntos en la necrópolis,  la ciudad de los
muertos.  Estas se establecían en las afueras,  no muy lejos de la población. La forma de enterramiento era mediante la cremación del cadáver , que lo purificaba a través del fuego. El  bustum o los luculi eran los lugares donde se realizaba. En una pira de leña se depositaba al cadáver vestido y adornado, incluso con sus objetos personales y armas.  Y hasta con su carro. Esta pira podía alcanzar una temperatura de 650-800ºC. Los huesos se cribaban,  a veces los restos óseos eran cogidos minuciosamente a mano,  para depositarlos en  una urna que se tapaba generalmente con un plato, o una tapa de plomo como la hallada en la cámara del principe arjonero.  La urna suele estar fabricada en cerámica ibérica, aunque se han dado casos en los que el recipiente elegido es una crátera o un skyphos de cerámica ática. O de piedra arenisca como la Caja de los Guerreros, con figuras en relive. La cámara se cubria con un túmulo de arena o de piedra.


La tumba era generalmente rectangular. Dependiendo de su posición social podía ir desde una cámara, con paramentos de piedra en mampostería y enlosada como el caso de la cámara principal de la necrópolis de Arjona, hasta sencillos enterramientos con lajas de piedra. Uno de este tipo de enterramientos es la conocida como "tumba flor", por la disposición de las piedras como "petalos".

Silicernia es el nombre que reciben las vajillas con las que algunas de las antiguas culturas mediterráneas celebraban en familia la despedida de sus difuntos. Durante el banquete funerario se sacrificaban animales y se depositaban en la tumba parte de los alimentos. Restos de algunos de estos animales han aparecido asimismo en la cámara: ovicápridos, vacas, cerdos y conejos.


Si se trataba de un personaje relevante o  un principe se realizaban distintas ceremonias como libaciones, verter una bebida en ofrenda a un dios sobre la tierra o un túmulo funerario. Tenía la función de establecer un lazo entre vivos y muertos. Los líquidos ofrecidos eran variados, normalmente vino puro, leche, miel, aceite incluso agua pura, que se vertían en el suelo tras probarlo. Son frecuentes las referencias al uso de libaciones en el mundo griego. En la necrópolis de Arjona el canal de libación aparecido marca el recorrido del liquido hasta el interior de la cámara.

Los duelos o juegos funerarios en honor del difunto también solían formar parte del ritual. Este podría ser el motivo que representan las figuras esculpidas en la Caja de los Guerreros.